Muchas personas, cuando van a realizar un viaje, eligen su propio vehículo como medio, porque es una de las opciones más práctica y económica ya que podes hacer el recorrido a tu ritmo y parar cuando sea necesario.

Sin embargo, un trayecto largo exige más a nuestro auto y es de vital importancia saber que todo se encuentra en buen estado para transitar sin problemas.

Podemos elegir la opción de llevarlo a nuestro taller de confianza, para que lo revisen, o bien, hacerlo nosotros mismos teniendo en cuenta varios puntos clave:

+ Frenos: comprobar discos y pastillas, con el auto en marcha pisar el pedal para ver que no se hunda hasta el fondo; si al presionar oímos ruido de fricción metálica puede ser que falte liquido de frenos, que las pastillas estén desgastadas o que el sistema pierde liquido y es importante acudir a un taller.

+ Aceite: en frio y con el auto nivelado.

+ Líquidos: agua, limpiaparabrisas, frenos, refrigeración, radiador.

+ Luces: verificar que funcionen y estén reguladas. Se recomiendo siempre viajar con repuestos de bombillas y herramientas por si fuera necesario cambiarlas.

+ Amortiguadores: comprobar cómo están ejerciendo presión hacia abajo en cada esquina del auto, si están en buen estado se debería suavizar el empujón y recuperarse lentamente. Si el auto sube rápido o sube y baja de forma violenta, es que algo no va bien.

+ Neumáticos: lo más importante. Verificar que tengan la presión indicada de fábrica, que no estén desgastados y no posean golpes, cortes o bultos extraños. También llevar la rueda de auxilio en condiciones, por si es necesario un cambio.

 

 También, para tener en cuenta, hay que revisar que funcionen las balizas, guiños y luz de freno, que estén limpios los vidrios, que tengamos la nafta suficiente hasta llegar a una próxima estación, llevar elementos de seguridad como matafuegos y gato, cambio para los peajes y todos los documentos del auto.